Un estudio apunta una pérdida del 14% de viajes y de flota con los camiones de 44 tons

El estudio técnico de la Escuela de Ingeniería de Guipúzcoa analiza las posibles repercusiones de esta medida en cuatro ámbitos: repercusiones económicas, sobre el deterioro de las infraestructuras, en la seguridad vial y sobre el medio ambiente

Las profesoras de la Escuela de Ingeniería de Guipúzcoa de la Universidad del País Vasco, Sara Cabezudo y  Miriam Peñalba han presentado este viernes 26 de junio de forma telemática, los resultados del estudio técnico sobre las repercusiones del aumento de la masa máxima autorizada en los vehículos pesados a 44 toneladas.

En el acto han estado acompañadas por los máximos representantes de las fundaciones que han promovido el estudio, en concreto, Fundación Pepe Iglesias, Fundación Guitrans, Fundación Quijote para el Transporte y Fundación Ricardo Díaz. El estudio trata una cuestión de enorme actualidad al incluirse como una de las medidas planteadas por el Gobierno en el reciente Plan de Impulso al Sector de la Automoción y que ha contado con el rechazo casi unánime del sector del transporte por carretera.

El objetivo del estudio técnico ha sido analizar las repercusiones que tendría un cambio en la normativa estatal que permitiese aumentar la carga máxima transportada en 4 toneladas adicionales en los vehículos pesados, esto es aproximadamente un 15% más de capacidad de carga. Se han analizado las afecciones a los costes que conllevaría la medida para el sector así como su influencia en el impacto sobre los firmes, la siniestralidad en la carretera y sobre las variables medioambientales.

Julio Villaescusa, presidente de la Fundación Quijote para el Transporte, ha destacado durante el acto de presentación ”que en España ya hubo una experiencia en la aplicación de las 44 toneladas, en concreto en el proyecto piloto que estuvo vigente en Catalunya durante casi 2 años, y el resultado fue muy negativo desde el punto de vista económico, ya que los únicos beneficiados de dicha medida fueron las empresas cargadoras, sin que los transportistas obtuviera ninguna mejora por el hipotético beneficio”. Además, el también presidente de Fenadismer ha recordado que “los pocos países que lo han implantado en Europa, en concreto sólo una tercera parte, lo hicieron en un momento de expansión de la actividad económica, por lo que en las actuales circunstancias económica en que se encuentra nuestro país, ni siquiera es planteable iniciar el debate sobre la conveniencia o no de introducir las 44 toneladas en la flota de camiones española”.

Las profesoras universitarias, Sara Cabezudo y Miriam Peñalba han expuesto las conclusiones del estudio que han llevado a cabo analizando las repercusiones que tendría el cambio normativo que elevase la MMA a 44 toneladas.  Tomando como referencia los datos de la última Encuesta Permanente sobre Transporte por Carretera que  anualmente realiza el Ministerio de Transportes sobre la actividad del sector, y suponiendo que se mantuviera el nivel de demanda actual, esto significaría que se podrían necesitar un 13,7% menos de viajes y de flota.

A partir de estos datos, han detallado las posibles repercusiones económicas de dicha medida. Para ello, se han analizado dos escenarios. En el óptimo, las empresas de transporte aumentarían su negocio consiguiendo operaciones a carga completa. En el segundo, se mantendría un mercado como el actual por lo que algunas operaciones dejarían de ser necesarias. En general, las empresas más grandes podrían adaptarse a la nueva situación disminuyendo su flota pero las pequeñas tendrían que mantenerla con el consiguiente aumento de costes por tonelada transportada. Además, el cambio en la MMA máxima podría provocar un reparto desequilibrado de beneficios entre cargadores y transportistas. Por ello,para no generar una pérdida de empresas de transporte ligada al aumento de la capacidad de carga de los vehículosun eventual cambio de normativa en este sentido debería hacerse en un momento con expectativas de crecimiento económico estable. Esta circunstancia se tuvo en cuenta en la implantación de esta medida en Francia que se retrasó hasta el año 2013 cuando el estudio acerca de sus repercusiones databa del 2009.

En cuanto al impacto sobre las carreteras, los estudios concluyen que al aumentar la MMA en los vehículos articulados actuales se aumenta la agresividad y por lo tanto el deterioro del firme (entre un 42% y un 59% superior dependiendo del firme), que se puede ver agravada cuando se trata de operaciones de recogida y distribución parciales, en las que se suelen sobrecargar algunos ejes en determinados tramos. Ello exige un mayor coste de conservación de las infraestructuras, por lo que habrá que determinar quien asume dicho sobrecoste.

En cuanto al impacto sobre el medioambiente, si bien es cierto que la introducción de esta medida al reducir el número de viajes consigue una disminución global de las emisiones en torno al 3,7%, sin embargo, podría desincentivar la renovación de la flota hacia vehículos propulsados con combustibles alternativos, que conlleva una disminución en emisiones de CO2 un 10% menor, así como el desarrollo del transporte intermodal.

Por último en cuanto a su repercusión en la seguridad vial, existen diversos estudios sobre una posible implantación de la medida en España que llegan a conclusiones contradictorias, señalando algunos una disminución en el hipotético número de fallecidos mientras que otros prevén su incremento. En los países que ya han implantado esta medida, no se han realizado estudios específicos sobre la repercusión de las 44 toneladas en el número de accidentes, pero las estadísticas de fallecidos publicadas sugieren que la medida no ha contribuido a hacer más segura la circulación por carretera.