Tras bastidores

Dr. Jesús Martínez
Director del Máster en Logística, Cadena de Suministros y Negocios Marítimos y Coordinador del Grado en Logística y Negocios Marítimos Tecnocampus de Mataró- Universitat Pompeu Fabra

Este último mes, hemos visto como una pandemia nos ha modificado de forma radical, nuestra forma de vida. Nuestras arraigadas costumbres han tenido que ponerse en pausa para dar inicio, a una apresurada nueva forma de domesticación, donde las mascarillas, los guantes, geles desinfectantes, etc., han pasado a formar parte de nuestras nuevas rutinas.  A la vez y mientras asimilábamos el no poder tocarnos, saludarnos con efusivos apretones de mano, o abrazos como nos gusta en nuestra sociedad, o nuestros clásicos dos besos, se nos pide quedarnos en casa, y no por favor, sino que se nos informa que a partir de tal momento, no podremos salir a la calle sin justificación, porque ya no solo somos ciudadanos con derechos claudicados, sino vectores de la propagación de un virus, que de ser visto como una gripe algo suigéneris, pasó a ser una terrible pandemia con catastróficas consecuencias. Las cifras de fallecidos dan cuenta de eso, lamentablemente.

Todo se paraliza, pero hay unos soldados de lujo, en su mayoría desprotegidos, con los armamentos incorrectos  o incluso sin munición, que han sido enviados a los frentes de batalla contra el virus, teniendo que defender con sus vidas, improvisando, pero con una gran calidad humana, sin titubear, como Rowan cuando fue a entregar su mensaje a García, la vida de quienes se la jugaban en los centros de salud, y sí, me refiero al lujo de sanitarios que tenemos; médicos, enfermeros, personal sanitario en general, farmaceutas, todos los trabajadores del sector salud incluidos los de las centralitas telefónicas, los que limpian y desinfectan cada día para que la vida pueda seguir abriéndose camino en esa nube vírica.

Tras bastidores, otro ejército, menos conocido, o casi siempre ignorado, la logística no ha parado flujo, abasteciendo a todos los sectores básicos y esenciales: alimentación, médico, insumos varios, paquetería, e-commerce; puertos, aeropuertos, bajando, claro está, su rendimiento, pero prestando un servicio, de momento, insustituible, desde los estibadores, marinos, transportistas, amarradores, personal de los cuerpos de seguridad, reponedores, hasta toda esa gran industria indetenible que no espera aplausos, solo busca cumplir con su trabajo: entregar la mercancía necesaria y primordial, de forma segura en el menor tiempo y de ser posible al menos coste. Estos héroes también merecen nuestro homenaje, y no por asumir actitudes gremialistas, sino porque son parte esencial de esta sociedad resiliente, que, sumados a los otros héroes más conocidos, han logrado que sobrevivamos y salgamos adelante en este inesperado temporal. Tras bastidores y sin siquiera esperar salir en las pequeñas letras de los créditos finales de esta película, se siguen transportando todo lo que necesitamos para subsistir. A ellos, van dedicadas hoy estas letras de reflexión compartida: Gracias por vuestro compromiso.