Nuestra vieja y siempre nueva amiga: La tecnología

Carlos Ortiz
Consultor Tecnológico de Sateliun

Veinte años transcurridos desde aquella memorable Noche Vieja del 2000, y ya vamos para el 21.Ya no hay vuelta atrás; ¡mira hacia delante! Los tiempos han cambiado y el pasado es sólo un fantasma. En el mejor de los casos ese fantasma que habita tu mente puede ser un maestro y amigo, en el peor escenario se atrinchera en lo más profundo de tu existencia y se convierte en un tirano que te posee y parasita, una especie de resistencia que te mantiene esclavizado en una mal llamada zona de confort; personalmente prefiero llamarla «zona de hábitos». 

El mundo cambia y con él la vida, la sociedad y todo lo existente. Todo cambia. ¡Ninguna estructura es permanente! Hasta aquí no hay problema. La cosa se pone fea cuando nuestros hábitos nos anclan en el pasado y la realidad que vivimos nos pasa de largo, sea esta económica, social, tecnológica o de cualquier otra índole. En el fondo la categorización se hace a efectos prácticos; en la realidad todo se entremezcla. 

Vivimos la vida como algo dual y completamente subjetivo. En estos momentos, lo que unos llaman crisis sanitaria y económica, seguro que otros lo enfocan como una inaplazable reconversión del tejido productivo y social, una llamada urgente a cambiar, no sólo el estilo de vida, sino también la manera de trabajar, la cultura empresarial, la educación y, en general, nuestra manera de relacionarnos con todo nuestro entorno. Y entre esos dos extremos, infinidad de percepciones subjetivas que se extienden a lo largo de un campo continuo. 

Espero que nadie pierda el tiempo buscando culpables, porque el tiempo es el recurso más preciado. Creo que si hiciera una encuesta masiva preguntando por el principal detonante de los continuos cambios que últimamente, y cada vez más, estamos experimentando (pandemias aparte) casi por unanimidad saldría ganando nuestra vieja y siempre nueva amiga: la tecnología.

La tecnología tiene mucho que enseñarnos: es generosa, siempre dispuesta, disruptiva, aprende del pasado pero no teme al futuro, ayuda a quien se lo pide (al estudiante, médico, astronauta, emprendedor, curioso…), facilita la comunicación, ayuda a las organizaciones a ser más competitivas, cura seres vivos y empresas, te conecta con clientes y seres queridos, te pone las cosas fáciles, permite que disfrutemos de cosas de las que no disfrutaron nuestros ancestros, y cuidará de la salud y bienestar de nuestros hijos, negocios y del planeta cuando no estemos nosotros. Tenemos que mirar el mundo con ojos nuevos, como si acabásemos de nacer, pero con la ventaja que nos brinda el aprendizaje obtenido. «Nunca es tarde si la dicha es buena». Si la tecnología nos ofrece su mano, ¿por qué no le devolvemos el saludo? La receta pasa por un cambio de actitud, abracemos la tecnología como los niños, ellos son los grandes maestros, cerremos los ojos del pasado y abramos los del presente para transitar a lo desconocido, allí donde nuestros viejos hábitos no alcanzan para secuestrar nuestro libre pensamiento, y la brecha digital se cierra para sumergirte de lleno en un ecosistema marino donde las corrientes te empujan y la resistencia abandona su trinchera. 

Pasada la etapa anterior descubres que el mundo empresarial se hace científico, ya no estás resentido en un viejo bote a la deriva. Ya eres un científico, un explorador, y a tu lado tu inestimable amiga la tecnología. A través de ella podrás avizorar los cambios, sabrás cuando replegar velas, decidirás el rumbo, pero esta vez tendrás un parte meteorológico siempre actualizado, tendrás a la ciencia de tu lado. No regalarás tus decisiones a la improvisación; la Tierra dejará de ser plana y la tecnología digital será tu mejor herramienta. Por fin serás más dueño de tu destino. Por fin te has enganchado al carro de lo científico-tecnológico. Ya no estás sólo.

Pero no hay quien tripule el barco de esta forma si el capitán no es el primero entusiasmado y convencido. Tal vez sea la hora de hablar con el capitán, porque él debe ser el primero concienciado, el primero dispuesto a dar el salto al otro lado del abismo. La transformación digital se lidera de arriba hacia abajo y afecta a toda la tripulación. La transformación digital no se va a detener, va de personas y de cultura, ¡dejemos de ser el freno!

Fuente: TECH4FLEET