La negociación, una novedad en la huelga de la estiba en el Puerto de Bilbao

La huelga de la estiba en el puerto de Bilbao ha entrado en otra fase, la de la negociación directa entre las partes, 20 días después. Tras el fracaso -no por esperado, menos decepcionante- de las reuniones de ambas partes por separado en el PRECO del Consejo de Relaciones Laborales de Euskadi (CRL), sindicatos y patronal han decidido verse las caras en una reunión. Cabe recordar que la parte sindical había solicitado la mediación en el PRECO, mientras que Bilboestiba, y sus empresas constituyentes, pedían un arbitraje del mismo órgano.

Entrada la noche, pero antes del “toque de queda”, las partes se levantaron de la mesa con el propósito de volver a reunirse el miércoles 28, a media mañana, para seguir negociando. La huelga sigue pero podría dulcificarse: las empresas aceptan volver a llamar a los eventuales de Randstad a cambio de un cumplimiento efectivo de los servicios mínimos ordenados por la Subdelegación del Gobierno. Al menos, se cumple otro paso en el proceso de duelo: tras la negación y la rabia, llega la negociación, antes de alcanzar la aceptación.

Antecedentes

Como ya es sabido, tras un primer amago de paro  en agosto, la confrontación entre empresas y trabajadores se hizo realidad con una primera huelga de 17 días de duración. Posteriormente, dados los escasos avances en el acercamiento de las posturas, la parte social convocó otro paro –el que ahora se está llevando a cabo- y que tiene su final previsto el 9 de noviembre.

Los sindicatos pedían la retirada del proceso de disolución del Centro Portuario de Empleo (Bilbaoestiba CPE), condición a la que las empresas accedieron. Pero además, también se pedía un incremento en la plantilla de Bilboestiba CPE, una reducción de la precarización del empleo, convirtiendo contratos temporales en indefinidos; el respeto de los turnos de descanso y del  límite máximo de jornada anual y turnos de trabajo. Otras reivindicaciones afectan a la mejora de las condiciones de la maquinaria portuaria y de las instalaciones de las empresas estibadoras, así como que las empresas se avengan a negociar un nuevo convenio colectivo.

Los sindicatos acusan de “mala fe negociadora”, despidos encubiertos  y de “inmovilismo” a las empresas, mientras éstas denuncian “coacciones y amenazas” por parte de los trabajadores, así como de incumplir los servicios mínimos y de causar un “daño irreversible” al prestigio del puerto de Bilbao. A favor de los primeros, el apoyo de los responsables del principal sindicado de la estiba a nivel nacional (Coordinadora) y de algunos colectivos del puerto de Bilbao y de otros puertos. A favor de los segundos, la patronal del sector. En el medio, los responsables económicos institucionales y muchos privados que –con diferentes matices- sólo piden un acuerdo.

Las afecciones a los tráficos se han ido incrementando con los días y desde todos los actores económicos (salvo el silencio del Gobierno Vasco) se han alzado voces a favor de la desconvocatoria y la negociación. No sólo las patronales o las empresas que ven rotas sus cadenas de suministro, también los colectivos como los transportistas se quejan de la imposibilidad de realizar su trabajo con unas condiciones mínimas.

De momento, el último balance habla de caídas en torno al 50% de las mercancías manipuladas en el puerto de Bilbao, más de una escala diaria perdida y un 90% de operaciones de suministro a las industrias  incumplidas.

Bajo la lupa de Competencia

Desde que en el mes de agosto comenzase el “ruido de sables” en la estiba bilbaína, la Autoridad Vasca de la Competencia (LEA/AVC)está siguiendo el asunto desde el punto de vista del derecho de la competencia. De hecho, a primeros de mes y antes de que se llevara a cabo el paro, la AVC ya contactó con los sindicatos de estibadores del puerto de Bilbao – Coordinadora (OUTPB), ELA, KAIA B.E.S., LAB y UGT– para solicitarles que su actuación “se incardine en la defensa de los derechos laborales de los trabajadores, y no afecte a cuestiones que puedan impedir, restringir o falsear la competencia”.

La AVC no se mete a valorar el fondo de la huelga y “desde el absoluto respeto” a la función de los sindicatos de defensa de las condiciones laborales de los trabajadores, advierte que, de acuerdo a la doctrina de los tribunales estatales y de la UE, “los convenios colectivos entre representantes de empresas y trabajadores no quedan automáticamente excluidos de la aplicación de las normas de competencia y de las normas del Tratado de Funcionamiento de la UE sobre libertad de establecimiento y libre prestación de servicios”.