La evolución del transporte condiciona la transición energética asturiana

El plan asturiano contempla la puesta en marcha de la regasificadora del puerto de Gijón y la reactivación de ZALIA

La transición energética hacia un modelo de economía más sostenible se está convirtiendo en un vector imprescindible en el que el sector del transporte tiene una importancia capital por su alto componente de consumo.

En este sentido, el Principado de Asturias ha encargado un estudio que ha sido elaborado y presentado por una Comisión Mixta para evaluar el Impacto de la Transición Energética que plantea definir una estrategia regional hasta 2030 para fomentar la energía eólica terrestre y marítima y mantener la competitividad de las industrias electrointensivas. El documento identifica 20 actividades emergentes, entre ellas el almacenamiento energético y el hidrógeno, la movilidad eléctrica y las redes inteligentes asociadas a las TIC. El Gobierno de Asturias cumple los plazos comprometidos y presenta una hoja de ruta para afrontar la descarbonización de la economía.

El consejero de Industria, Empleo y Promoción Economía, Enrique Fernández, ha calificado de “riguroso y realista” el análisis realizado al advertir de las debilidades y riesgos del proceso de descarbonización e identificar las oportunidades y fortalezas con las que cuenta el Principado para abordar la transición energética, un proceso “inevitable que requiere de la implicación del conjunto de la ciudadanía y de amplios niveles de consenso social, político y empresarial”.

Situación de partida

El número de personas empleadas en el sector del transporte de mercancías por carretera, en Asturias, descendió un 27,2%, y se observa una disminución del volumen total de mercancías transportadas de aproximadamente un 35% en el periodo estudiado (2005-2017). El transporte de mercancías ha sufrido un decremento del 46% en el tráfico intrarregional, del 6% en el tráfico interregional pero un incremento del 85% en el tráfico internacional si se comparan los valores del año 2005 y del año 2017.

Asturias C1 - La evolución del transporte condiciona la transición energética asturiana

En cuanto al transporte por ferrocarril, en tráfico de mercancías se puede constatar que existe un cambio en cuanto a los flujos si bien el volumen total de movimientos se mantiene en niveles similares, experimentándose un incremento de sólo el 1%.

En el transporte aéreo, se produjo un descenso en el movimiento de mercancías, tanto en entradas como en salidas, siendo más importante la caída de éstas, un 90% frente a las entradas, un 82%.

Finalmente, en lo que respecta al transporte marítimo, sumando los totales transportados por y desde los puertos de El Musel y de Avilés, se puede comprobar cómo ha habido un incremento de aproximadamente el 4% para la comparativa establecida.

Componente industrial

En el caso de Asturias hay que tener en cuenta que el sector del transporte en Asturias, tiene una importante componente industrial ya que gran parte del transporte de mercancías es debido al transporte de materias primas o de bienes producidos por la industrial regional. Por este motivo, el sector transporte regional se va a ver afectado por la transición energética de una manera global ya que la transición energética supone una transformación del actual modelo energético. La actividad de transporte de mercancías por carretera así como el transporte marítimo va a sufrir a corto plazo un fuerte impacto debido a los cierres previstos de explotaciones y centrales térmicas de carbón en el sector energético regional. En los últimos años, ya se ha podido constatar una caída del transporte de mercancías asociado a la actividad minera tras el cierre de la mayoría de las explotaciones regionales. Durante los próximos años, se producirá además el cese del transporte de mercancías hacia las centrales térmicas de carbón, no sólo de Asturias sino también del norte de León y Palencia, cuyo combustible entra por el puerto de Gijón y es transportado en camión a las centrales. Se estima que el movimiento de carbones que va a dejar de moverse cada año en la región va a ser superior a los 5 millones de toneladas. Parte de esta reducción de actividad puede compensarse con la previsión de entrada de centrales de biomasa, que también necesita de su transporte por carretera. Además, en el caso de que la potencia instalada de estas centrales sea muy alta, cabe la posibilidad de que algunas grandes instalaciones tengan que importar biomasa, para lo que podría utilizarse la terminal de graneles sólidos de El Musel. Finalmente, resaltar también el cambio tecnológico previsto en el transporte por carretera con el que se prevé mejorar la eficiencia energética del sector y, de este modo, reducir sus emisiones asociadas.

Asturias C3 - La evolución del transporte condiciona la transición energética asturiana

Retos para el transporte

La electrificación del transporte, el cambio modal, la penetración de las renovables en el sector y la sustitución de medios de transporte contaminantes por otros sostenibles, representan retos de gran importancia para este sector. Uno de los principales efectos de la transición energética se dará en Asturias sobre el transporte asociado a la actividad industrial. Como se ha comentado, el transporte de mercancías se verá afectado en la medida en que la industria energética regional vea reducida su actividad.

Adicionalmente a los cambios que se darán a nivel general en el sector del transporte derivado de las medidas previstas en el PNIEC, en Asturias y teniendo en cuenta su condición de región minera en transición, confluyen dos circunstancias específicas que van a tener una especial incidencia en el sector transporte a corto-medio plazo.

La transformación del mix energético regional provocará una pérdida de negocio en el sector del transporte de mercancías ya que Asturias tiene el 25% de la potencia instalada en centrales térmicas de carbón. En el puerto del Musel entran 2,5 millones de toneladas de carbón al año y salen 250.000 camiones cargados con destino a las centrales térmicas. El descenso de la quema de carbón, derivado de la disminución de generación de las térmicas, ha reducido el tráfico de este mineral casi a la mitad en el puerto de Gijón. Al cierre de las centrales térmicas de carbón, que tendrá un importante efecto económico y territorial agregado, se suma el ya culminado cese de la actividad minera. Estos cierres tendrán un efecto en cadena sobre el sector del transporte en Asturias que no solo afectará a las empresas y municipios con actividad energética sino a los municipios y actividad económica donde se ubican los nodos fundamentales del transporte de mercancías y bienes como son los puertos. Ante una perspectiva de no sustitución de la actividad minera y energética por otra que reúna similares niveles de intensividad en el transporte, se prevé una caída importante del negocio para las empresas de transporte, con la correspondiente traducción en posibles pérdidas de puestos de trabajo.

La reducción de la actividad industrial y empresarial derivados de la transición energética ponen en riesgo un elevado número de empleos en el sector transporte consecuencia de la merma de la actividad económica en zonas de influencia de las centrales térmicas por la disminución de actividad. Aunque se pueda crear empleo por las oportunidades que se abren en sectores industriales emergentes relacionados con la transición energética hay que tener en cuenta que ello ocurrirá en el medio y el largo plazo, mientras que los efectos negativos en pérdida de empleo se darán a corto plazo, especialmente en el transporte de mercancías, el más expuesto a este proceso.

Asturias C2 - La evolución del transporte condiciona la transición energética asturiana

En cuanto al transporte de materias primas y mercancías, en Asturias está condicionado por la actividad energética e industrial. En los últimos años se ha podido constatar una caída del transporte de mercancías asociado a la actividad minera tras el cierre de explotaciones regionales. Especialmente el transporte marítimo y por carretera, sufrirán en el corto plazo un fuerte impacto debido a los cierres programados en minería y generación eléctrica (Asturias y norte de Castilla y León). Parte de esta reducción de actividad puede compensarla el movimiento de biomasa, que también necesita transporte por carretera. La potencia de las instalaciones determinará también las necesidades de importación a través del puerto de El Musel.

Reactivar la regasificadora

La comisión concluye que la regasificadora de El Musel supone una infraestructura disponible y necesaria para abordar con garantías el incremento de la demanda de gas regional previsto. Estaba incluida en la Planificación 2008-2016, con previsión de su puesta en servicio en 2011, pero la tramitación administrativa ha sufrido numerosos retrasos. En la actualidad se completó el Estudio de Impacto Ambiental y se encuentra en las últimas fases para su efectiva autorización administrativa y posterior puesta en marcha. Se va a seguir exigiendo que se agilicen los plazos máximos que establece la vigente legislación para resolver con la finalidad de poder conseguir la puesta en servicio de la planta lo antes posible.

Una vez que se consiga la autorización administrativa para la puesta en marcha de la citada planta regasificadora, se dispondrá con unas instalaciones donde se encuentran incorporadas las mejores tecnologías disponibles en recepción, almacenamiento y regasificación del gas natural licuado. Su puesta en servicio dotaría al sistema gasista de funcionalidades técnicas muy importantes en lo relativo al almacenamiento estratégico, la expedición de gas natural a la red de transporte, la posibilidad de hacer operaciones de bunkering, el suministro de combustible al transporte marítimo, además de contribuir al fomento de la movilidad sostenible y suponer un aumento de la actividad logística e industrial en el Principado de Asturias.

Plataformas logísticas

El documento presentado explica que dentro del área metropolitana central de Asturias se encuentra la plataforma logística de la ZALIA a la cual se dotará de los servicios necesarios para favorecer la actividad logística y la conexión con los puertos de Avilés y Gijón que pueda servir como nodo de intercambio almacenamiento y distribución de mercancías para la industria tanto regional como con origen o destino de las comunidades vecinas. Se dispone, asimismo, de plataformas logísticas vinculadas principalmente a Oviedo y Gijón como son la Ciudad Asturiana del Transporte y el Centro de Transporte de Gijón.

El desarrollo y evolución de estos centros de transporte vinculados a las ciudades, pasando a ser plataformas logísticas donde se lleve a cabo el almacenamiento y se organice la redistribución de mercancías en el ámbito urbano de las ciudades permitirá potenciar el uso de vehículos con combustibles alternativos y, preferentemente, vehículos eléctricos de reparto de última milla. Para ello se debe garantizar que estas plataformas reconvertidas sean a su vez puntos de suministro de los nuevos combustibles gaseosos y puntos de recarga eléctrica. La colaboración entre Administraciones se hace necesaria para hacer efectiva en Asturias este nuevo modelo de transporte.

La Comisión Mixta para evaluar el Impacto de la Transición Energética en Asturias ha presentado en Oviedo el documento definitivo, que analiza los impactos del proceso de descarbonización en la economía regional e identifica los riesgos, oportunidades y escenarios que a corto y medio plazo acarrearán los compromisos de neutralidad climática asumidos por la Unión Europea y reflejados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

El documento sintetiza los resultados de los trabajos realizados desde octubre por más de 50 expertos de diferentes sectores que se organizaron en cinco mesas y celebraron una treintena de reuniones.

El documento aborda los efectos de la transición energética hasta 2030 en las principales actividades económicas, entre ellas el transporte,  identifica las oportunidades en sectores emergentes y plantea 17 recomendaciones para afrontar la descarbonización de la economía.

Las actividades energéticas e industriales serán las más afectadas por el cierre de centrales de generación eléctrica y de las dificultades a las que se enfrentan las empresas para adaptarse a las exigencias energéticas y medioambientales en un mercado global muy competitivo.